En el corazón del desierto nortino en la iglesia San Andrés de Pica bajo un sol otoñal y ante los
A las 13:30 hrs. el Domingo 11 de Mayo del Con los ojos llenitos
de amor este hombre le juró amor eterno. Y ella con una voz firme y segura le dio un Sí que se escucho hasta el último rincón de 
En una Ceremonia que alcanzó una relevancia poco acostumbrada, fuimos testigos y quedamos comprometidos a velar porque este matrimonio salga adelante contra viento y marea.
El sacerdote en una alocución muy enérgica realzo el significado de llegar hasta el altar, a solicitar el Matrimonio por
Para Valientes…pues señalo
que Jesús dijo: que aquel que sea Valiente tome su Cruz y lo siga. De igual manera se puede asemejar al matrimonio, por la valentía que hay que tener para tomar esta responsabilidad de invitar a Jesucristo a vivir en nuestro matrimonio.
Fue una ceremonia emotiva, participativa, sencilla donde los grandes invitados fueron Jesucristo, Bárbara, Rodrigo con la bendición de nuestra querida Madre
Esta pareja tomo los votos matrimoniales bajo la atenta mirada de toda su familia y un par de amigos
(entre ellos yo y mi esposo).
Terminada 
En el Restaurante El Socavón de Pica, nos reunimos en un almuerzo,
típico de la zona y en un ambiente cálido como el clima del desierto compartimos, sintién
donos parte de esta reunión familiar.
Este hecho es muy significativo en mi vida, así como lo es para Bárbara. Estar ahí es un logro para mí, pues no sé, si parecía difícil, algunos pensarían que imposible, después de vivir siete meses luchando contra el cáncer, era un sueño llegar hasta ese día, compartirlo con ella y su familia. Y Dios en su generosidad permitió lo increíble.
Ahí me encontraba yo,
disfrutando de la felicidad de mi amiga junto al hombre que ama.
Fue una tarde cargada de mucho amor, de mucha energía buena y positiva. Donde celebramos El
Amor…este sentimiento
con abrazos, con besos, con mucho cariño, entre los novios, entre
nosotros mismos y con las personas que ahí conocimos.
Celebramos con vino, tragos, bailes, una torta
exquisita, llenos de una alegría sana y contagiosa.
Estuvimos con los novios hasta el último…era difícil despedirse, creo
que nadie quería alejarse de la magia de este día.
De regreso cruzamos el desierto al atardecer con una nueva sensación en el alma, la de haber
participado en un acontecimiento único e irrepetible en la vida de estas dos bellas personas y en la de nosotros mismos.
